Poemas regresan a Recoleta después de más de un siglo
- 27 jun 2022
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Los poetas son eternos, van y vienen, son prestidigitadores del tiempo. Estarán ahí cuando nosotros los simples mortales seamos solo un recuerdo. Ellos misteriosamente se las arreglan para regresar a mirarnos silenciosos desde el umbral de una puerta que conecta con un ahora que se fue pero que siempre está, porque somos tan solo un breve instante en el mar del tiempo. Por estar encapsulados en el presente se nos olvida que a nuestras espaldas hubo un camino pisado por mujeres y hombres que pusieron los cimientos donde hoy podemos proyectar lo que vendrá, esto es un fascinante juego con el tiempo y el espacio presente en todo afán humano pero que lamentablemente se nos olvida. En esa mirada perdida en el pasado me encontró la vida cuando decidí musicalizar poesía, porque las Canciones Menores surgieron desde ahí, desde ese giro que me hizo mirar el ayer que luego me regalaría un fulgurante ¡sí! que puso ampolletas en la frente del presente. Después de un tiempo de haberme involucrado en este lindo proyecto puedo dar fe de la fuerte energía que se percibe desde lo humano y lo divino cuando se juega respetuosamente con espíritus de seres del pasado, es como si existirá un director que nos pone justo en el lugar donde llegará la luz y nos advierte de zonas sombrías a las que debemos hacer caso omiso, algo que no es extraño, pues la música y la poesía son energías amables, protectoras y puras que vienen de un lugar que sospecho cual es…
De vuelta al colegio
Esa fuerza enigmática se vive en cada rincón de este lindo proyecto porque hará algo que ni siquiera imaginaba hace un tiempo: volver a ese sector de la ciudad que conocí en mis pasos de liceano hace ya un par de décadas. La música y la poesía me (nos) harán volver al querido y emblemático Liceo Valentín Letelier esta vez para compartir canciones y versos que seguro nacieron por ahí cerca. Esto es un misterioso regalo de invaluable valor en lo personal y sorprendentemente complementario en la contextualización histórica de la actividad que afortunadamente dirijo, pues el liceo fue fundado en 1888 por el presidente José Manuel Balmaceda, año trascendental para la poesía hispanoamericana y universal ya que por ese entonces se publicaba en Valparaíso el celebrado poemario Azul… de Rubén Darío, casualidades no tan casuales... Esa asombrosa energía nos hará seguir disfrutando de momentos maravillosos porque junto a mis compañeros cruzaremos la avenida Recoleta para llevar las Canciones Menores a otro lugar del barrio igualmente lleno de historia cuya fundación data de 1902: el Liceo Paula Jaraquemada. Nos presentaremos en la Sala Patrimonial del establecimiento que es un lindo lugar que cuenta con piezas de incalculable valor patrimonial. Dos escenarios que sin dudas serán los precisos.
Así como nosotros regresaremos al barrio que nos acogió como estudiantes, también regresarán poemas que fueran inspirados y escritos en ese mismo sector de la ciudad allá por 1895, porque desde ahí, hace más de cien años, salió una chispa fundacional de nuestra poesía, una explosión eflúvica de inspiración que encontró al poeta Pedro Antonio González sublimando portales con conexión a otras dimensiones mientras contemplaba el tiempo parado en alguna esquina del otro lado del Mapocho en un Santiago que se fue pero que siempre regresa.























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